Que no falle el final feliz
Despedirse bien también es virtud. Hay despedidas que engrandecen una leyenda y otras que consiguen el milagro de convertir un adiós en un comunicado caduco y egocéntrico con olor a naftalina malhumorada. Iniesta se fue del Barça entre lágrimas, abrazos y gratitud. Xavi o Puyol…