Bradley Barcola, una explosión de 166 millones: el crack tatuado que aprendió a jugar en el barro y que Luis Enrique no pudo frenar
Cuenta la historia que la madre fue la señalada de transmitirles el amor por el deporte. Por el fútbol, básicamente. No solo llevaba a entrenar a sus dos hijos varones a un club de barrio, el AS Buers Villeurbanne, sino que iba a todos los partidos con una pequeña cámara para…